martes, 17 de diciembre de 2013

Después de Machu Picchu, Merch nos abandonó...

Y después de Trujillo lo hizo Bayo y el resto de nuestra aventura en Perú ya lo conocéis: Cenepa, un poco de escalada en Lima y un paseíto por las lomas de Lúcumo (este no lo conocéis pero ya vendrá... siesos). Así que, siguiente bloque... Chile norte y Bolivia :)

A modo de despedida, una foto del primer día del viaje :)
Besos chicos,
PMAU y Nola

Quinta parada de Perú: Trujillo

Después de Cusco, volvimos a Lima porque el camino obligaba a pasar por allí y para descansar un poquito y que Nola se comprase unas botas nuevas (porque lo del arreglo del Colca no le gustaba mucho, no sé por qué...) y tiramos directamente a Trujillo.

Trujillo es una ciudad que teóricamente debería ser super bonita (o eso le venden a los turistas) y con buenas playas, ya que de ahí hacia el norte están las mejores playas del Perú; pero la verdad... No sé si por lo cansados que estábamos ya los tres, por las pocas ganas de ciudad turística o porque realmente dejaba mucho que desear, pero la verdad es que no nos gustó mucho.

La playa tenía mucha porquería (bolsas y botellas y de todo en el mar y la arena), la ciudad tenía una plaza muy bonita, donde pasamos casi todo el tiempo, pero poco más. Pero en cualquier caso, le encontramos la parte buena, una siesta en la playa

Y comimos en el mejor sitio que se podía comer en la zona, un vegetariano llevado por un alemán y una peruana donde comimos de suuuuper bien y ¡¡nos tomamos un buen café!!

PMAU y Nola

Cuarta y última parada antes de volver a Lima: Cusco

¡¡¡Qué bonita es Cusco!!! ¡¡Pero qué bonita!! No me extraña nada que fuera la capital del Imperio Inca. No sólo es bonita, tiene un ambientazo muy chulo, las calles muy animadas (con desfiles pseudo-militares los domingos y todo) y con un cebiche (o sebiche, o ceviche o seviche) de trucha que es todo un manjar de dioses :)
Para que os hagáis una idea de la sensación que me causó la ciudad, para nosotras Cusco es más o menos esto:
Nótense los dos nombres de las calles.
Esto mismo, una mezcla de inca y castellano muy bien lograda que hace de ella una ciudad muy interesante, sobre todo para arquitectos (Ro, ahí lo dejo...).

Encerrada entre montañas, os presentamos la ciudad de Cusco:

De igual manera que sentimos que hay dos Cuzcos, la inca y la castellana, existe otra división dentro de la ciudad: la parte llana y el barrio alto (barrio de San Blas). Las calles que conforman la parte más llana de la ciudad parten de la Plaza de Armas, que la podéis ver en el centro de la siguiente imagen. Plaza porticada rodeada de bares para turistas y de edificios importantes como la Catedral (donde fuimos a misa y, aunque sabemos que esto os costará creerlo, mereció la pena sobre todo por escuchar los cánticos, al margen de liturgias que no entendiéramos). 




El barrio de San Blas es precioso, cierto es que las cuestas matan a cualquiera pero merece tanto la pena...

Hay una parte importante que no llegamos a fotografiar nunca de esta ciudad, sus mercados. No nos preguntéis por qué, imagino que porque una piensa que como los está visitando a cada rato, luego te acercarás a hacerle la foto, pero esto último nunca ocurrió. Lo que sí que podemos hacer es contaros que la vida comercial de la ciudad está alrededor de sus dos mercados, sobre todo del central. Éste es una explanada inmensa, donde merece la pena no sólo comprar, también pasear y comer un estupendo ceviche en cualquiera de sus puestos. El otro mercado es el de San Blas, mucho menos pretencioso que el anterior, pero donde se desayuna de miedo, la verdad.

Coincidimos con unas fiestas importantes en todo el Perú, la del Señor de los Milagros. Las ciudades se visten de morado para celebrar durante un mes la festividad de su santo patrón. Todos los domingos hacen algún tipo de festejo, este domingo en Cuzco asistimos a un desfile, donde pudimos ver desde militares hasta estudiantes universitarios desfilando, enfermeras con los viejitos a los que cuidaban disfrazados de flor, representaciones de pueblos cercanos y lejanos. Así toda una diversidad se juntó en la Plaza de Armas, todo Perú casi. Aquí os dejamos este recuerdo:



Por último deciros que siento que la visita a Cuzco es obligada, que esta ciudad te llena el corazón de tantas cosas, que es tan bonita, que nunca te quieres ir y que se quedó parte de nuestro coranzocito allá.

Nola y PMAU

jueves, 12 de diciembre de 2013

Y ya que estamos en Cusco, qué menos que visitar Machu Picchu

El post de Cuzco ya llegará, pero de momento, ahí va éste...

Supongo que os lo imaginaréis ya que es una de las siete Maravillas del Mundo moderno (aunque la verdad es que dejaba bastante que desear el concurso), pero Machu Picchu es ¡¡¡una pasada!!!
No por las construcciones, que la verdad es que arquitectónicamente no es nada del otro mundo, salvando el hecho de que los edificios están hechos de piedra, sin ningún tipo de argamasa que las una, y ahí siguen igual de bien puestecitas después de seiscientos años y unas tormentas diarias acordes con la zona selvática en la que está situada. Sino, sobre todo, por el sitio en el que está construido.

A 2000 msnm se encuentra el Valle Sagrado.

Vistas del valle desde el tren, único medio de transporte hasta Aguas calientes, pueblo a la falda de Machu Picchu.
Y ésta del mismo valle vista desde arriba.
 Y 500 m más arriba, se encuentra Machu Picchu (que en quechua significa Montaña Vieja), una ciudad enorme que parece que se resbale por la colina hacia el valle.
No sé si se aprecia bien a la derecha cómo los edificios y las terrazas van bajando la ladera como si tal cosa.
No me voy a extender mucho en contaros cómo se descubrió Machu Picchu ni para qué se creó, primero porque no me apetece mucho, pero, además, porque no se tiene muy claro cuál fue su uso en época de los incas. Sí quiero deciros que antes de que llegara el explorador/descubridor de turno, que creo recordar que era inglés, la gente de la zona ya tenía muy claro que esta ciudad estaba ahí, los niños venían a jugar entre las piedras y los agricultores mantenían limpias algunas de las terrazas donde seguían cultivando, lo que pasa es que no le daban ninguna importancia. Huelga decir que cuando la "descubrieron", Machu Picchu no estaba así de bonita y peladita sino, como todo lo de su alrededor, lleno de plantas, matojos, árboles... que la escondían al más puro estilo de las pelis que buscan la Ciudad Perdida.
El inglés (o de donde fuera), por supuesto, se llevó todo lo que pudo para exponerlo en museos del mundo "civilizado", como Dios manda.

Sobre el uso de la ciudad, no se sabe y punto, lo único que sí parece claro es que era independiente de los poblados del valle (y no me extraña nada dada la subidita que hay que hacer para llegar desde el valle hasta arriba). Cultivaban sus propias tierras, tenían ganadería de llamas y alpacas, agua y todo lo necesario, así que no sabemos si vivían aislados, pero como poder, poder... poder.
Ahí las llamas y/o alpacas pastando... Parece retocada con Photoshop (o Paint en su defecto), ¿verdad? Po no, era así.
Bueno, pues allí llegamos los tres (Nola no vino), después de un poco de lío de furgoneta, tren y bus (no imagináis cómo aprovecha el gobierno peruano económicamente su maravilla del mundo) y entramos en el parque de atracciones del Perú. No sé cuántos turistas podía haber allí, pero desde luego muchos más de los que Bayo y yo podíamos soportar. Así que dejamos a Merch de paseíto con el resto de los turistas, que no estaba ella para mucha cuesta, y nos fuimos Bayo y yo a subir una montaña que se llama chan cha cha chaaaaaaaan: ¡¡Montaña!! ¡Una montaña que se llama Montaña! ¿No os parece genial?
La montaña en cuestión tenía unos cuestones que, entre el calor que hacía y que encima eran escalones (no, os lo digo yo, no es mejor subir escalones que cuestas, de verdad que no), y cada escalón a la altura que al inca de turno le dio por ponerlo, y en altura, no lo olvidemos, a mitad de camino estábamos cuestionándonos la idoneidad de haber subido todo eso para huir de los turistas y la posibilidad de dar marcha atrás con la cabeza gacha.
Vaya con las escaleritas...

Las vistas no estaban mal, la verdad :)

Pero claro, ya nos conocéis (y el que no, que se haga una idea), y ahí seguimos los dos como unos campeones y, después de más de dos horas de subida bajo un solazo asfixiante y encima con ropa de abrigo, porque se suponía que iba a hacer frío... ¡¡llegamos a la cima!! (¡Qué trabajito nos costó!)
Ahí van, casi 600m de desnivel en dos horitas de ná :) ¡Qué guapos y felices los dos!
Tan, Suri, Visón, Linx, Ball, es que no sé si os habéis dado cuenta... ¡¡una montaña que se llama Montaña!!
Lo bueno de la subida (además del esfuerzo, superación, meta conseguida, ese poquito de masoquismo que tanto nos gusta), es que nada más llegar arriba empezó a llenarse todo de nubes amenazantes de lluvia.
Para muestra, un botón. Ahí abajo, entre la niebla, está Machu Picchu.
Lo cual nos hizo (por lo menos a mí que no tenía traje de lluvia) bajar cual alma que lleva el diablo, intentando no matarme por el camino por esas subidas (ahora bajadas) escarpadas, con pared de montaña a un lado y caída, también de montaña, al otro (mamá y papá, no os lo creáis, fui toda prudencia, esto es sólo exageración para los amigos)
Lo dicho, para muestra, un botón.
Y llegué abajo justo cuando empezaba a llover, no una lloviznita de esas de país civilizado que empieza avisando de que va a llover, cae un poco más fuerte y luego para, no, una LLUVIA, con mayúsculas, de las de selva, de las que dice "eh, que voy" y viene. Por suerte yo acababa de llegar justo a la garita del guardia que cierra la entrada al camino de la montaña cuando hace mal tiempo para que no suba más gente, y allí me quedé esperando a Bayo y hablando con el muy amable chico de la garita el que, después de un rato de conversación amena durante el que debí caerle muy bien al chico, me regaló una capa de agua verde (mi madre dice que se me pone color de aceituna con el verde pero qué le vamos a hacer, es la que tenía el chaval). Así que cuando llegó Bayo, ya enfundada en mi nueva capa, me despedí del simpático guardia de garita y nos fuimos los dos (Bayo y yo, se entiende) a escondernos bajo un techo un poco más grande donde esperar a que pasara la tormenta.
Como decía antes, lo bueno de subir a la montaña Montaña (me podría pasar la vida así, como lo del lago Como, ¿cómo?, o lo de cuanti siete? siete! ajajjajajajja) es que empezó a llover y con la lluvia ¡¡se fue la gente!! ¡Qué bien!
Así que cuando escampó, nos reunimos con Merch (que estaba esperando bajo otro techo) y nos paseamos tan tranquilamente por toda la ciudad sin prácticamente más turistas y uniéndonos de vez en cuando a algún guía de los pocos que quedaban para enterarnos de las anécdotas del lugar, como, por ejemplo, que la piedra de la zona estaba magnetizada, así que no se podía usar brújulas, pero tenían algunas piedras estratégicamente situadas que señalaban al norte (super preciso), o que había algunas piedras que parecían naturales, que tenían exactamente el mismo perfil que la cordillera que se veía detrás de ellas... ¡qué cosas!

Bueno, ahí van unas fotos de la zona para que os deleitéis con ellas:



Sí, lo sé, parece que estamos haciendo el idiota, pero no, estamos volando cual cóndor. Uno como el que está hecho en piedra a modo de altar para adorarlo y sacrificar en el altar algún que otro animalito. El cóndor bajaba a comerse su ofrenda y, de paso, se llevaba las almas de los muertos que ponían también por los alrededores.
Explicación de la escultura: en el suelo el cuerpo, con la cabeza dibujada, y el collar blanco tan característico de los cóndores. Y detrás de nosotras, dos enormes piedras triangulares haciendo las veces de alas abiertas en pleno vuelo, ¿lo veis? Mola tela :)


Las terrazas de cultivo





Esta es una de las piedras, no sé si se nota bien, pero las piedras del primer plano,las beige, son del tamaño de un gato o así; las de detrás, las verdes, son montañas grandes. A lo mejor con la nube no se ve bien, pero el parecido en el perfil entre las primeras y las últimas es asombroso.

Bayito al otro lado de una puerta. Una de las cosas más interesantes para mí de la construcción es que, además de no usar argamasa, no todos los ladrillos eran iguales, sino que los cortaban par que se adaptasen a la forma necesaria, desde escalones (me refiero a una única piedra gorda con tres escalones labrados en ella, por ejemplo, en mitad de una escalera larga) a esquinas de casas, o piedras con forma de pieza de puzzle para hacer el cierre de la pared de turno más estable. Muuuy interesante.

La cuesta que subimos, y más tarde bajaríamos, en bus para llegar a la ciudad.

Bayo saliendo de una de las pocas construcciones reconstruidas con su techito y todo según la moda de la época. No cabía muy bien, está claro que los incas eran un poco más bajitos que él :)

Y por eso... fin. Ahí estamos los tres antes de bajar a Aguas Calientes (qué pueblo más feo)
Y bueno, la historia de la vuelta se la dejo a Merch, la próxima vez que la veáis decidle que os la cuente, que ella lo hace con más gracia que yo.

PMAU
Por cierto, después de visitar estas tierras hay que leerse (o releerse en mi caso) sin duda alguna, Tintín en el Templo del Sol :)

martes, 10 de diciembre de 2013

Reflexiones sobre los nacionalismos

A lo largo del viaje por Perú me ha hecho gracia darme cuenta de que todos los nacionalismos parece que funcionan igual (sí, vale, no es nada nuevo, pero tiene su aquel verificarlo durante un viaje, ¿no?)
En Perú se ensalza mucho al Pueblo Inca, concretamente a los que son, según la leyenda, los padres de tan interesante cultura, Mama Ocllo y Manco Cápac. Éstos, que según la misma leyenda de antes emergieron de las aguas del lago Titicaca

Nada como google imágenes para buscar cualquier cosa y que sólo salgan desnudos... He aquí una representación de Manco Cápac y Mama Ocllo saliendo del Titicaca

y llegaron hasta Cusco para asentarse y enseñar a las gentes de allí a labrar la tierra, a hacer canales, a coser, hacer telares y cocinar (podéis imaginaros quién se dedicó a enseñar cada cosa).

Esto ya se parece más a la imagen previa que yo tenía de ellos. Los mismos de antes fundando Cusco.

El caso que este buen matrimonio impuso entre las gentes del lugar (que antes de su llegada debían ser como poco unos salvajes) leyes justas, el amor a la naturaleza y a la vida (creando los primeros ecologistas antes de que esa palabra tuviera siquiera significado) y, por supuesto, el culto a Inti, el Dios Sol (y también algún que otro sacrificio humano como el de Juanita, pero vamos, minucias...) y por tanto, en el Perú actual, son considerados como los padres de una sociedad justa, ecologista, culta, avanzada y feliz, la misma que destrozaron los españoles gracias a la superioridad armamentística y a los caballos (que parece que tuvieron bastante protagonismo en la conquista).
Lo gracioso del tema es que este gran pueblo que comenzó en la zona sureste del Perú (podéis buscar las referencias en el mapa del viaje, o en Google si queréis) se dedicó su último siglo de existencia (de 1438 a 1533) a conquistar todos los pueblos que pudo, llegando el imperio Inca desde el norte de Ecuador al sur de Chile. Pisoteando, masacrando y subyugando, obviamente, a los pueblos que previamente ocupaban esas tierras.
Uno de estos pueblos, que también poblaban Perú antes de la creación del propio Perú, eran los Chimú (http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_Chim%C3%BA). Estas buenas gentes (que según su propia leyenda habían llegado desde el mar como dioses para dominar a los Moche, que estaban antes que ellos, osea, otros asesinos más para la lista...) parece que eran, antes de la llegada de los incas, un pueblo muy culto y desarrollado (a tenor de los restos en cerámica y metales, y de las edificaciones que se han encontrado de ellos).
De paseo por Chan Chan (Trujillo), ciudad capital del imperio Chimú.
Los chimú estuvieron bajo dominio inca durante unos cien años, pasando después a estar bajo dominio español durante casi trescientos años, hasta que en 1821 el Perú se proclamó por fin independiente.

Y aquí mi reflexión: ¿por qué un peruano del norte que tiene como ancestros 200 años de peruanos, 300 de españoles, 100 de incas, 300 de chimú y a saber cuantos de moche decide sentirse inca por encima de todo? Pues porque el político/libertador de turno durante la independencia decidió que es más fácil ganar la guerra si unía a su pueblo contra la opresión española convenciéndoles de que antes de su llegada eran un pueblo unido y feliz y que todos los males de su vida se deben única y exclusivamente a la opresión imperialista de la Madre Patria.

Pues eso, el que quiera entender, que entienda :)
PMAU

Pausa, rotura, descanso.... ¿hay alguna palabra en español que traduzca en condiciones la palabra "break"?

Como la mayoría sabéis, mi viaje (que no el de Nola), tenía una parada en medio para ir a una entrevista de trabajo en Stuttgart, Alemania. Pues el caso es que aquí estoy, en una ciudad bastante bonita, con un sol increíble (por tratarse de Alemania, no porque no haya visto soles como éste antes) y un ambiente navideño de los que sólo se saben montar en el norte de Europa, con sus kiosquitos de madera adornados de rojo y blanco y con renos y niños en trineo cayendo de los tejados, vendiendo salchichas, vino caliente y pretzels y todos más contentos que unas Pascuas (valga la redundancia).
Ayer tuve mi entrevista y debí gustarles mucho porque me invitaron a cenar para decirme que me habían cogido (en el término español de España de la palabra, que últimamente me han mirado mal más de una vez por usarla). ¡¡¡Vivaaaaaaaaaaa!!!
Así que ya sabéis, a partir de febrero, que es cuando empiezo, os invito a que vengáis a visitarme, cuando queráis. Aquí tendréis vuestra casa :)
Además, como empiezo en febrero, ¡¡la aventura sudamericana continúa!! ¿¿¡¡Navidades en la Patagonia!!??

PMAU
PD: El Sosio, por supuesto, me ha acompañado para darme suerte en la entrevista. Gracias Sosio :)